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Arrugas perioculares o patas de gallo

Dra. Lucía Payá Serratosa

Arrugas perioculares o patas de gallo

Las patas de gallo forman parte de la región periocular, que es la que está formada por los párpados superior e inferior y las cejas. Toda esta área presenta una piel muy fina, la más sensible y débil de todo el organismo. Esto es lo que explica la aparición de arrugas perioculares junto a los ojos, en la parte exterior, las llamadas patas de gallo. También se denominan frecuentemente arrugas de expresión porque toda esta zona de la cara está muy asociada a los gestos faciales y la capacidad de comunicar.

Las arrugas en los ojos aparecen de manera natural con el paso del tiempo. Es la debilidad de la piel lo que favorece este fenómeno, al que se suman las agresiones externas. La movilidad de los músculos de la cara para reír, llorar, mostrar sorpresa y, en definitiva, expresar emociones, va desgastando esa piel y dejando ver las arrugas.

 

Cuando la blefaroplastia no es suficiente

Muchos de los problemas asociados a la región periocular se solucionan con la blefaroplastia. Esta cirugía de párpados es un tratamiento específico para las bolsas de los ojos y la caída de los párpados superiores, entre otras dolencias, que suelen aparecer por factores genéticos y por el paso del tiempo.

Se lleva a cabo tanto por motivos estéticos como por razones de salud. De hecho, la caída del párpado superior puede provocar problemas que afectan a la visión. La blefaroplastia rejuvenece la mirada, aporta un aspecto más juvenil al tercio medio y superior de la cara. Sin embargo, este tipo de cirugía no eleva las cejas, ni elimina arrugas de expresión, ni actúa frente a las patas de gallo.

El objetivo de la blefaroplastia es eliminar el exceso de piel que aparece en la parte inferior del ojo, o bien en la superior. Aunque puede ayudar a atenuar las líneas de expresión, en realidad, para hacer frente a las patas de gallo se recomiendan otros tratamientos menos invasivos que no obligan a pasar por el quirófano, como el ácido hialurónico o el bótox.

 

Ácido hialurónico para las patas de gallo

A partir de los 30 años comienzan a aparecer las primeras arrugas de expresión, y entre ellas las patas de gallo. A la gesticulación para expresar emociones se suma la agresión de factores externos como el daño solar.

Por suerte, la medicina estética ofrece tratamientos no quirúrgicos y mínimamente invasivos con los que corregir estas arrugas de expresión. Uno de ellos es la inyección de ácido hialurónico mediante diminutas partículas de esta sustancia, primero en las arrugas más marcadas, y posteriormente en el resto.

Este compuesto se encuentra de manera natural en prácticamente todos los tejidos del organismo, es un componente propio de la piel que se acaba reabsorbiendo y, cuando se integra en la tez, alisa los pliegues. A su vez, estimula la producción de colágeno, lo que hidrata la piel. Este último punto es muy relevante, pues con el paso de los años el organismo pierde capacidad para absorber agua.

El ácido hialurónico es compatible con el organismo, no genera reacciones alérgicas. Su acción rejuvenecedora es inmediata, y además es fácil de administrar.

No obstante, el tratamiento es reversible, de modo que sus efectos no duran para siempre. Los resultados permanecen por un tiempo de entre seis meses y un año, dependiendo de la persona y la zona tratada.

 

Bótox para corregir las arrugas de expresión

Una segunda opción para actuar frente a las patas de gallo es el bótox. La aplicación de toxina botulínica es eficaz frente a este antiestético efecto. El tratamiento consiste en infiltrar bótox en la porción superior externa del músculo orbicular del ojo.

Con esta acción se limita la movilidad muscular, se relaja la tracción desde las cejas. El resultado final es una elevación de la cola de la ceja y un rejuvenecimiento de la mirada.

Tras la inyección de toxina botulínica en las patas de gallo, el resultado se mantiene durante unos seis meses, un tiempo similar al tratamiento con ácido hialurónico.

El efecto de relajación muscular es plenamente visible entre las dos y las tres semanas posteriores a la intervención. El tratamiento con bótox solo debe ser realizado por profesionales médicos debidamente acreditados.

Es un procedimiento totalmente seguro que ofrece altos índices de satisfacción y que acompaña a otras intervenciones de rejuvenecimiento facial, como la blefaroplastia o los rellenos faciales.

 

Las patas de gallo son arrugas de expresión que aparecen de manera natural como consecuencia del proceso de envejecimiento. A esto se suma la agresión de factores externos, principalmente la exposición al sol. La medicina estética ofrece soluciones eficaces y totalmente seguras para hacer frente a las arrugas perioculares. Si tienes más de 30 años y ya comienzas a notar que tu mirada pierde brillo, ponle solución con intervenciones para corregir esta situación.

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